“Yo soy yo y mi circunstancia”

 

Yo soy yo y mi circunstancia“, que decía Ortega y Gasset. Y no es una excusa ni un salvavidas de aquello que contenga un hilo de maldad.
Porque yo soy yo y todo lo que labro de mí, dándose a su vez el hecho de que lo que me rodea también es por sí y a la vez en mí.

Si a mi alrededor hay circunstancias que admiten cambios y éstos están al alcance de mi mano seré yo quien deba influir en aquellas para lograr su acondicionamiento a mi bienestar. Por contra, cuando haya circunstancias que no sean alterables por mi acción deberé resignarme a interiorizarlas y amoldar mi ser a ellas. Este binomio sufre por cada extremo ante la inflexibilidad en un determinado momento y lugar de nuestro camino vital hacia el equilibrio entre cada uno de nosotros y nuestro entorno particular.

No hablo de una estúpida lucha frente a los mayores consensos o disensos humanos no-científicos, sino de una heróica lucha en la que están, frente por frente, lo que uno es (yo) y lo que a uno rodea (mis circunstancias). El yo que empuja sin querer a las cosas a tener unas circunstancias determinadas. Las circunstancias que empujan sin querer al yo a ser de un modo determinado. El equilibrio entre el ser y el yo es, pues, esa lucha heróica de la que hablamos. Una lucha no librada en tierra, aire o mar. Una lucha de las ideas y las acciones cotidianas, las cuales deben ser propias y trabajadas.

Tú eliges

Resérvate tiempo para pensar, luego piensa y, después, actúa.

No dejes que todas las circunstancias te dominen pero no te olvides de que no podrás dominar a todas las circunstancias.