“Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago.

¿Obra que predecía nuestro tiempo? Así ven muchas personas ahora la obra “Ensayo sobre la ceguera“, del premio Nobel José Saramago.

En principio, esta reseña habla de una novela que, tal y como se diría en la gran pantalla, si guarda parecidos con la realidad son puramente casuales. Y, de hecho, así es, pues fue publicada en 1995. Sin embargo, en los últimos meses se ha convertido en uno de los libros más leídos y muchos han visto un reflejo de la realidad que estamos viviendo.

No es que Saramago sea un Nostradamus. Es simplemente que la literatura es una forma de describir la realidad, y eso es lo que hace este maestro en esta novela. Un retrato social de nuestro tiempo. Tan inquietante como instructivo.De ahí, que la reseña de Ensayo sobre la ceguera no pudiera faltar en una plataforma como esta.

UN RETRATO DE NUESTRO TIEMPO

La obra de José Saramago es una obra comprometida ideológicamente con la crítica al sistema de la globalización y del pensamiento único.

Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres y La caverna, según el autor,
forman parte de una trilogía en la que se busca la plasmación de un mundo que absorbe, devora y olvida a los seres humanos, sus historias, vidas, inquietudes, etc.

Así, la intención del autor es retratar nuestro mundo, y de ahí que leamos esta obra como si estuviésemos observando nuestras propias vidas. Aún así, cabe decir, que el hecho de que en Ensayo sobre la ceguera Saramago hable de una enfermedad contagiosa ha hecho que con el COVID-19 recupere toda la atención que merece.

La novela más reciente de las tres citadas, la Caverna, representa la globalización y consiguiente aniquilación del individuo, según Saramago. Por su parte, en Todos los nombres, este maestro de la literatura nos propone la reflexión sobre la subversión contra el poder, desde una perspectiva aparentemente pacífica. ¿Qué nos encontramos en Ensayo sobre la ceguera, aquella que ha vuelto a la lista de libros más vendidos con la crisis del COVID-19?

Posiblemente nos muestra la cara más evidente de nuestra sociedad en tiempos de crisis. En ella, nos enfrentamos al abismo al que se asoman nuestros tiempos, a través de la metáfora literaria.

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

Una ciudad, una comunidad, repentinamente se ve invadida por una peste que contagiará a todos los ciudadanos, sin distinguir entre edad y condición. ¿Nos suena la historia? No solo es la nuestra, sino que así es como comienza Ensayo sobre la ceguera, de Saramago.

Todo empieza con un hombre conduciendo en su coche. Es al detenerse en un semáforo cuando se ve invadido por una luz blanquecina. No es una ceguera oscura, pero sus efectos será los mismos, el hombre no ve.

Este hombre acudirá al médico y, allí, sin imaginar que fuese posible, contagiará al resto de pacientes que están en la sala de espera. Incluso, también, al propio médico.

Así aparece el primer grupo de contagiados que, irán contagiando a otros a medida que hacen vida social con ellos. Es así, como se propaga irremediablemente la enfermedad.

¿Hablamos del Coronavirus? No. Pero el tremendo parecido, por la facilidad de contagio y el desconcierto de lo no previsto, hace que hoy empaticemos aún más con esta historia. No obstante, esta enfermedad de la que habla Saramagos la tenemos desde antes de que llegara el COVID-19. Recordemos que este maestro esta retratando nuestra propia sociedad. ¿Qué es pues, esta extraña ceguera?

Mucho más que una ceguera

En realidad, Saramago no habla solo de una enfermedad contagiosa. Como cabe imaginar, la ceguera es la de nuestra propia sociedad. Pero continuemos con la historia, ella misma irá desvelando la concepción que de la misma se esconde en la obra de Saramago.

La ceguera es altamente contagiosa. Los médicos de ese mundo literario, o muy real, del que nos habla este maestro, no encuentra consuelo en la ciencia. Por ello, la autoridad competente habrá de velar por el resto de la ciudadanía, protegerla.

Es así como, a pesar de ser una democracia, deberá recurrir a medidas extraordinarias y radicales. Por ello, con el objetivo de proteger a sus ciudadanos declara una norma que conlleva la segregación de los enfermos en un lugar donde no puedan seguir propagando la enfermedad.

Es a partir de aquí cuando veremos un claro retrato de una sociedad marcadamente egoísta, regida por el miedo y los intereses particulares frente a los colectivos. ¿Les suena? No es extraño, Saramago no esta hablando de la crisis del COVID-19, pero sí está retratando la que es nuestra sociedad.

Continuemos pues con la historia, pues Ensayo sobre la ceguera supone un medio literario para mirarnos al espejo.

Una miseria contagiosa

El gobierno lamenta haberse visto obligado a ejercer enérgicamente lo que considera que es su deber y su derecho, proteger a la población por todos los medios de que dispone en esta crisis por la que estamos pasando, cuando parece comprobarse algo semejante a un brote epidémico de ceguera, (…) y desearía contar con el civismo y la colaboración de todos los ciudadanos para limitar la propagación del contagio (…)

Ensayo sobre la ceguera. José Saramago.

Este fragmento podría ser el comunicado de cualquiera de los gobiernos actuales. Pero no es así. Es el comunicado del gobierno en Ensayo de la ceguera.

Los enfermos son aislados del resto. Pero el grupo de confinados irá creciendo y, por miedo al contagio, estarán abandonados a su suerte. ¿Quién les ayuda, si todos temen el contagio?

Aquí es donde vemos la representación de la cara más dura de nuestra sociedad.

La autoridad se encontrará desbordada. No puede atender a tanto enfermo. Así que finalmente quedarán aislados, pero abandonados a su suerte, con sus propios recursos.

Mientras, fuera, continúan los contagios y cada vez son más los que se suman a este grupo de parias. En consecuencia, los contagios irán creciendo, tanto y en tan poco tiempo que la enfermedad pasa a ser un estigma, una maldición en la que puede caer cualquiera, y todos irán cayendo en la misma red. El mundo, se está quedando ciego.

El Caos y el egoísmo

Escribo alegorías en lugar de efectuar reflexiones explícitas a partir de una fidelidad a lo real porque lo que llamamos real ya no sirve de nada, es sólo el resultado de la ilusión, una especie de sirviente del espejismo.

La Caverna. José Saramago.

Tal y como vemos en este fragmento estamos ante una alegoría de la realidad, porque el mundo esta ciego según Saramago. Si ya nadie ve no queda más que la metáfora para mostrar.

Pero, cuál es la realidad que se esconde tras esta metáfora. La historia continúa.

Un grupo de confinados se percatará del miedo que provoca el contagio. Siendo así, ¿cómo controlar a los ciegos? En realidad quedan abandonados, ni siquiera un militar querría acercarse a poner orden.

Es así como surge un grupo de estos confinados que con la excusa por la supervivencia, o por simple maldad, mostrará la cara más mezquina del ser humano. Saqueos, violaciones, abusos…En un lugar donde todos están abandonados a su suerte.

¿Cuál es la posibilidad de salvarse que tendrán estos ciegos?

Saramago nos la muestra en la obra. Además de la cara más mezquina en momento de crisis nos muestra como siempre hay luz en la oscuridad. Una sola mujer se encargará de cuidar a los ciegos, por el amor que profesa a su marido y negarse a abandonarlo en aquellas circusntancias.

Es así como veremos una humanidad ciega, egoísta que abandona al enfermo, mezquina que aprovecha un momento de crisis para el beneficio personal…Pero también la esperanza a través de un personaje a pesar de las circunstancias ama y cuida, desinteresadamente, a los demás.

¿HAY SALVACIÓN PARA ESTOS CIEGOS?

Ensayo sobre la ceguera nos muestra un mundo aparentemente lejano, pero no nos engañemos, los ciegos somos cada uno de nosotros.

La ceguera es la que nos hace vivir en un mundo de ilusiones, en el nuestro, centrados en el egoísmo. El personaje que ayuda a los demás, aquella mujer que ama sí que ve.

¿Salvará esto a este grupo? Si hablamos del que aparece en Ensayo sobre la ceguera toca leer para averiguarlo. Si hablamos de nosotros solo la historia hablará…Pero Saramago nos deja un mensaje, en medio del horror, la solidaridad y el amor parecen ser nuestra última esperanza.

Viendo nuestro tiempo, parece que la lección aún está por aprender. Ya que como diría uno de los personajes de la novela:

Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos,
Ciegos que ven, ciegos que viendo no ven.

Ensayo sobre la ceguera. José Saramago.