Gloria Fuertes. Poesía para niños, poesía para todos.

Gloria Fuertes no es una poeta al uso, y digo poeta porque ella misma prefería este apelativo al de poetisa. Hablo de una escritora que no cabe en ningún canon y, que por supuesto, empuja a la reflexión a través de la poesía, de ahí dedicarle un espacio en una página como esta.

Normalmente se la relaciona con la poesía para niños, sin embargo, un avezado lector puede percatarse, al acudir a sus poemas, de que dicha caracterización, aunque bella, es excesivamente simplista. Cierto que la sencillez de su estilo y su dedicación a la literatura infantil así lo indican. Pero, ¿qué supone ser la poeta de los niños? Esta misma que escribe se adentró en el mundo de la poesía gracias a Gloria. Y ahora, siendo adulta, y dedicando mi vida a las letras, me pregunto, ¿cómo consiguió esta mujer tan grande hazaña y por qué me siguen enamorando sus versos?

Posiblemente, pocas cosas tan difíciles como enganchar a la lectura al público infantil, que tantas oportunidades tiene para divertirse. ¿Es posible estar a la altura de la imaginación de los más pequeños? Esta es condición necesaria para impresionarles, y parece que esta autora tenía este secreto. Pero por otra parte cabe preguntar, ¿solo escribía al público infantil? El amante de la poesía siempre guarda algo de ese mundo de ensueño que es la infancia, por ello, parece que Gloria escribía al niño y la niña que todos llevamos dentro, de ahí que guarde su efecto sea cual sea la edad del lector.

Biografía

Por ello, merece la pena preguntarnos por la genialidad de esta poeta. Y es que a través del mundo de la infancia nos lleva a reflexionar sobre el pacifismo, la igualdad, el medio ambiente, y como no podía ser de otra forma, sobre la propia vida.

Nació un 28 de julio de 1917 en Madrid, en el castizo barrio de Lavapiés. Gloria pertenecía a una familia humilde. Su madre era costurera y su padre portero. De los 2 a los 14 años asiste a diversos colegios, entre ellos uno de monjas en la calle Mesón de Paredes.

Dada la escasez de medios con que contaba la familia, pronto encontró la manera de ayudar a su familia trabajando, como cuenta en el siguiente poema:


Mi primer juguete, una máquina de escribir
(alquilada) con la que trabajaba
copiando direcciones,
me pagaban un céntimo por cada sobre…”

Gloria Fuertes

Poeta inevitablemente

No tuvo una vida entre sábanas caras. Si algo la caracterizó fue su constancia, su sacrificio y su trabajo. Trabajó en una fábrica, también como secretaría, pero de lo que nunca se olvidó fue de escribir, algo que hacía desde muy pequeña. Por ello, gracias a su incansable esfuerzo a los diecisiete años publicó su primer libro de poemas, Isla Ignorada.


Soy como esa isla que ignorada
late acunada por árboles jugosos
– en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
sola sólo –
 

Gloria Fuertes, Isla Ignorada

De esta forma poco a poco Gloria fue superándose a si misma. Posiblemente para muchas personas sea una inspiración. No partía desde una posición fácil, de hecho la primera vez que pisa una universidad es para dar clases en ella. Pero lo cierto es que sus conocimientos, por la incansable dedicación a la lectura; su poesía, trabajada para alcanzar la belleza a través de lo simple; y su bondad y simpatía, que la llevaron a dedicar sus letras a los más pequeños, hicieron de ella una figura inolvidable. Usó los versos para desnudar su alma, y con ella hacernos mejores a través de la reflexión que surgen de los mismos. Tanto es así que en ellos trasmitió su propia autobiografía.

Autobiografía en versos


Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.

A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.

A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;

A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.

Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.

Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.

He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

Gloria Fuertes, Autobiografía


Tras la sencillez de este poema se esconde una tremenda dificultad que pone de manifiesto el valor de la poesía de Gloria. ¿Podrían cada uno de ustedes resumir su vida en un poema? No es cosa fácil contar algo tan complejo como es la vida a través de los versos. Posiblemente es cosa de genios. Y mucho menos que la sencillez sea tal que su público no entienda de diferencias de edades.

Leyendo poemas como este, Gloria pone al lector ante el reto de averiguar si tal y como dice el dicho “menos es más”, y si un poema puede guardar tanta información como un enorme tratado de filosofía. Juzgue el lector según crea, ésta que escribe no es tan sabia como para dar respuestas concluyentes. Claro que no acaba aquí la grandeza de esta autora.

Gloria, poeta sin ropajes

Por desgracia para muchos la poesía de esta autora es desconocida y, a veces, en un primer contacto el estilo puede resultar a algunos chocante, pues ella camina fuera de todos los convencionalismos.

Gloria tuvo pocos reconocimientos, sus orígenes humildes, su condición de mujer, el que fuese lesbiana y que apoyara la igualdad entre los géneros, dificultó su merecido reconocimiento, hasta hace poco que empezó a trabajarse por el mismo. Si sumamos a esto que su poesía se caracteriza por una oralidad campechana y deliberadamente cotidiana que la alejó del patrón poético aceptado, especialmente de los poetas culturalistas, podemos deducir que esta autora tenía más posibilidades de fracasar que de triunfar. Pero cuando nace un genio su voz termina sonando.

Así, afortunadamente para los lectores, sus versos siguen vivos. Pero cabe preguntar, como indiqué al principio, ¿es poesía para niños?

Poesía para el mundo infantil

Por supuesto, Gloria destacó escribiendo para los más pequeños, ya he señalado el mérito que esto supone. Pero sus poemas no se reducen a ello. Incluso en los versos dedicados a los infantes la persona adulta puede emocionarse fácilmente, y es que Gloria nos introduce en el mundo infantil, ese que todos guardamos con recelo y cariño a partes iguales. Su poesía entonces es un viaje a lo más profundo de nosotros mismos, y todo a través de lo sencillo, eso mismo que caracterizaba nuestra propia infancia.


El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras. 

¿Qué culpa tiene el burro de ser burro?
En el pueblo del burro no hay escuela.
El burro se pasa la vida trabajando,
tirando de un carro,
sin pena ni gloria,
y los fines de semana
atado a la noria. 

El burro no sabe leer,
pero tiene memoria.
El burro llega el último a la meta,
¡pero le cantan los poetas! 

El burro duerme en cabaña de lona.
No llamar burro al burro,
llamarle “ayudante del hombre”
o llamarle persona.

Pobre burro, Gloria Fuertes

El carácter didáctico de poemas como este hace a Gloria una joya para la mente infantil. Sin embargo, también encontraremos entre sus obras otras dirigidas al corazón del niño grande o el adulto, según prefieran.

Poesía para niños eternos

Este último caso señalado es el del poema que sigue.


A veces quiero preguntarte cosas,
y me intimidas tú con la mirada,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.

A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.

Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.

Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento.

A veces quiero preguntarte cosas, Gloria Fuertes


Como puede apreciarse en estos versos, la sencillez sigue siendo su sello de identidad, pero el mensaje ¿es para la persona adulta? Posiblemente la que ama a la poesía nunca deja del todo ese mundo infantil. Por ello, sean para pequeños o mayores sus poemas son un medio perfecto para ir a la reflexión sobre hasta dónde seguimos siendo niños, así como las temáticas de carácter social a las que nos enfrentamos en su obra.

Gloria, la que elegio lo difícil

En definitiva, la poesía de Gloria Fuertes es poesía para todos, independientemente de la edad o de cualquier otra condición. Su poesía es libre, está hecha para las almas inquietas dispuestas a emocionarse a través de lo más simple. La tarea no es fácil, que en las letras se unan las generaciones y que por ellas no pase el tiempo es una ardua tarea. Pero como ella misma señaló en uno de sus poemas, con el que acabo este escrito, Gloria prefería lo difícil.


Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
—supervivo de todos los naufragios—,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.

Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
—hacer reír a los clientes desahuciados—,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.

Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
—no ser apenas nada en el tablado—,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.

Nací para poeta o muerto…, Gloria Fuertes


R.D.Morliz