Margarett Cavendish, la dama “loca” que firmaba con su nombre real

Margarett Cavendish, también conocida como la dama loca por sus coetáneos, fue la primera mujer en firmar sus novelas y obras filosóficas con su nombre real. No se hizo pasar por hombre utilizando un pseudónimo, como tantas otras veces lo hemos visto, ni utilizó la figura de algún pariente hombre a tal efecto. Esto, por desgracia, fue un hito histórico y por tanto reseñamos su importancia.

Para hacerse notar enviaba sus trabajos en forma de regalo a universidades de la talla de Oxford y Cambridge. Al ocupar una posición aristocrática sus trabajos no podían ser rechazados. Además, fue la primera mujer en acudir a una reunión de la Royal Society inglesa.

Educación

Cavendish no tuvo educación en filosofía ni en lenguaje académico. Su círculo, profundamente intelectual, le sirvió de inspiración para conformarse como una filósofa de cierta importancia en la Inglaterra del siglo XVII.

En la época era normal que aquellas mujeres que se dedicaban al desarrollo intelectual se centrase en temas morales o educacionales, lo que se debía a que no estaba bien visto que las mujeres escribiesen para algo más allá del puro entretenimiento. No fue el caso de nuestra autora. A pesar de escribir poemas o biografías se centro en la filosofía de la naturaleza. Su filosofía no iba a quedar anclada a los principios ya establecidos. Iba a discutir el dualismo y las visiones mecanicistas de Descartes o el materialismo de Hobbes, entre otras cuestiones. También desarrolló interés por la filosofía de Robert Boyle y por la filosofía experimental.

Si los átomos son tan pequeños como lo pequeño puede ser

Ellos deben en cantidad de Materia, todos coincidir.

Y si la materia en que consisten es la misma (y justa)

Entonces todos los átomos deben de pesar exactamente igual

Así la cantidad, la calidad y el peso se cumplen

Todos en cada pequeño átomo.

El peso de los átomos – Margaret Cavendish (1653).

Influencias filosóficas

Su familia, como decíamos, tuvo un papel muy marcado en su desarrollo como literata y filósofa: su hermano John Lucas fue uno de los miembros fundadores de la Royal Society; su marido William Cavendish, Duque de Newcasttle, era una de las personas más ricas e influyentes de Inglaterra. El tutor de William fue, ni más ni menos, Thomas Hobbes.

La influencia no se iba a limitar a sus parientes más cercanos. En Inglaterra también iba a recibir el influjo de Walter Charleton o Kenelm Digby. Como resultado de la guerra civil inglesa en el año 1642 tuvo que emigrar a Francia. Sería aquí donde se iba a recibir la influencia de Descartes, Pierre Gassendi o Marin Mersense, todos ellos mecanicistas. Cuando regresó a Inglaterra en 1660 tras su exilio ya había escrito cinco obras basadas en la Filosofía de la naturaleza. A pesar de la importancia que pudieran tener o no sus textos, Cavendish afirmaba que escribía por el placer que le reportaba la actividad. La posibilidad de escribir y de disfrutar con ello era superior a que sus textos pudieran o no ser discutidos en la época. No obstante, en las visitas que realizó a la Royal Society tuvo ocasión de discutir sobre aquellos principios que desarrollaba en obras.

Cavendish fue una autora tendiente a la especulación. En su opinión la observación y la experimentación no valen por sí mismas. Creía que sin la razón y la especulación no es posible adquirir conocimientos sobre la naturaleza, tal y como afirma en su obra “Observaciones”. También rechaza la filosofía antigua, afirmando que el conocimiento no se crea en una línea recta sino que tiene periodos de crecimiento y decrecimiento, enfrentándose, por tanto, a lo asumido por sus contemporáneos y rechazando diametralmente los principios de la filosofía aristotélica.

Para Cavendish realizar una investigación sobre la naturaleza implica reconocer una libertad de estilo. Lo que pretendía era realizar un estilo que dejara flagrante esta libertad. Al concebir la naturaleza como un algo libre e indómito hubo de explorar la escritura de un modo que fuese, al menos, parecido.

“Si usted se pregunta por qué he unido una obra fruto de la imaginación a mis serias Observaciones filosóficas, piense que no es un menosprecio a la filosofía o una opinión fuera de lugar, como si este noble estudio no fuera más que una ficción de la mente. Es decir, aunque los filósofos pueden errar en la búsqueda e indagación de las causas de los efectos naturales y muchas veces abracen falsedades por verdades, esto no prueba que la base de la filosofía sea mera ficción, sino que los errores proceden de los diferentes movimientos de la razón”.

Prefacio al lector de la primera edición (omitido en la segunda y siguientes) de ‘El mundo resplandeciente’ (1666) traducido al español por Maria Antonio Marti Escayol para Ediciones Siruela.

Obras

Tras su muerte dejó un legado de obras criticando el mecanicismo, el dualismo y el materialismo. Ignorada -como en tantas otras ocasiones sucede con las mujeres- por la historia, merece la pena dejar una reseña de las obras más importantes de la autora para profundizar en su figura si así lo desean nuestros lectores:

Fantasías filosóficas (1653)

Poemas y fantasías (1653)

Opiniones filosóficas y físicas (1655)

La vida de William Cavendish (1667): biografía de su marido, 30 años mayor que ella.

Observaciones sobre filosofía experimental (1668)

Jardines de filosofía natural (1668): obra refutando el pensamiento racionalista de Descartes.

“Margaret Cavendish. Escritura, estilo y filosofía natural”. Diana María Acevedo-Zapata

Adela Deanova – Duke University – American Philosophical Association – apaonline.org

M.Salcón