Autoengaño. ¡Hay excusas para todo!

Las excusas son como la nariz, todo el mundo tiene una. Bien es sabido que los seres humanos tenemos tendencia a justificar nuestro comportamiento e ideas, a pesar de que aveces no sean consecuentes unos con otros y de que puedan ser irracionales. Esto es lo que conocemos como disonancia cognitiva gracias al psicólogo Leon Festinger.

En psicología, con el concepto de disonancia cognitiva se alude a la tensión o incomodidad que percibimos cuando mantenemos dos ideas contradictorias o incompatibles, o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos.

Como se verá en este artículo esto nos puede llevar al autoengaño y a lo que Sartre llamaba “vida inauténtica” , hacernos conscientes de ellos nos puede salvar de uno de los errores humanos más comunes.

Festinger desvelando nuestra incongruencia

Cuando Festinger publicó “Theory of Cognitive Dissonance“, en 1957, revolucionó el campo de la psicología social dando grandes aportaciones respecto al estudio de nuestras actitudes y la toma de decisiones.

En dicha obra apareció por primera vez el término disonancia cognitiva, el cual venía a explicarnos cómo las personas intentamos mantener nuestra consistencia interna a pesar de las contradicciones entre actos y valores.

Todos sabemos que a menudo llevamos comportamientos que chocan con nuestros valores, esto pudiera ser una oportunidad para resolver conflictos internos. Sin embargo, curiosamente en lugar de poner solución a ello la reacción más común en el ser humano es caer en el autoengaño, o directamente en la mentira, como un escudo que justifique nuestra conducta y de esta manera no sentirnos mal con nosotros mismos.

Esta relación entre la mentira y este fenómeno no pasó desapercibida a este afamado fenómeno.

Mentira y disonancia cognitiva

La relación entre la mentira y la disonancia cognitiva es uno de los temas que más llamativos de este fenómeno. El propio Leon Festinger, junto a su colega James Merrill Carlsmith, realizó un estudio que demostró que los seres humanos tenemos la tendencia de resolver la disonancia cognitiva “aceptando la mentira como una verdad”.

Y es que aceptar que nos contradecimos es mucho más difícil, pues implica una autocrítica, que autoengañarnos y admitir falsedades que justifiquen nuestras acciones.

Tómese como ejemplo de la disonancia cognitiva una historia tan vieja como las relaciones humanas, la de la infidelidad de pareja.

Ejemplo de disonancia cognitiva

Normalmente, las personas afirman que no serían infieles y saben que no les gustaría sufrirlo en su propia vida, no obstante, pueden llegar a serlo. Cuando una persona le es infiel a su pareja suele justificarse diciéndose a sí misma que la culpa es del otro miembro (ya no le trata igual, pasa más tiempo con sus amigos, etc.), pues soportar el peso de haber sido infiel (pensando que la infidelidad es de malas personas) puede causar mucho sufrimiento.

¿Tan difícil es reconocer que nuestras palabras y valores no coinciden con nuestros actos? Claramente sí, necesitamos convivir con nosotros mismos, y para ello excusarnos para compadecernos de lo que somos, asumir responsabilidad es un auténtico peso que, por lo general, no estamos dispuestos a soportar si podemos evitarlo.

De hecho, después de un tiempo, la disonancia cognitiva puede llegar a empeorar, pues ya se sabe que una mentira suele llevar a otras. Lo cierto es que confesar puede llegar a ser la única manera de librarse del sufrimiento.

Cuando ocurre la disonancia cognitiva debido a una infidelidad, el sujeto se ve motivado a reducirla, no desea recordar sus propias contradicciones, pues le produce un enorme malestar o ansiedad. Pero cuando no es posible cambiar la situación (por ejemplo al no poder actuar sobre el pasado), entonces tratará de cambiar sus cogniciones o la valoración de lo que ha hecho. El problema surge porque al convivir con esa persona (su pareja) y verla diariamente, el sentimiento de culpa es difícil de sobrellevar.

¿Qué produce la disonancia cognitiva? La mentira, primero como consuelo, luego pasará al autoengaño, con frases como “Yo no soy infiel pero…”, un pero que nace de su propia justificación.

Otros ejemplos de disonancias cognitivas, en el día a día

Claro que el ejemplo anterior no se da en todas las personas. ¿Significa eso que los fieles se libran de esta disonancia? Lo cierto es que de esta historia no se libra nadie, es una tendencia humana, que se da en casos más simples como el de fumar, o el de dejar lo que tenemos que hacer para mañana.

Por ejemplo, cuando no vamos al gimnasio aunque sea nuestro objetivo de la semana, comemos chocolate cuando estamos haciendo una dieta, deseamos algo y no lo podemos obtener, criticándolo y quitándole valor, nos fumamos un cigarro cuando queremos dejarlo por salud, etc.

En el caso de no ir al gimnasio, va en contra de nuestras creencias de “querer perder unos kilos” o “llevar una vida saludable”. Ya no fuimos al gimnasio, por lo tanto, ¿qué es más fácil, cambiar algo que hicimos en el pasado o cambiar nuestras creencias? Lo más sencillo es la segunda opción. Así que optaremos por ella. Por ejemplo, al no ir al gimnasio diremos “por un día no pasa nada”, cambiando nuestras prioridades previamente a faltar a la cita con el deporte.

¿Dónde nos lleva esto? Del engaño a los otros que hemos mencionado anteriormente pasamos al autoengaño, posiblemente el más grave que podemos cometer.

El problema del autoengaño

Si esto es una tendencia humana, ¿por qué no aceptarla sin más? Precisamente por el fenómeno del autoengaño, que no nos permite vivir en la realidad sino en un mundo inventado en el que siempre hay una justificación externa a nuestros actos.

Cabe señalar que la diferencia entre nuestras palabras y valores con nuestros actos se dá porque tenemos capacidad de elección, esto es algo bueno para enfrentarse a dicho fenómeno, ya que hacernos conscientes de ello nos puede llevar a luchar con nuestro peor enemigo, que no es otro que nosotros mismos. En lugar de “para la semana que viene” o de justificar nuestras acciones, asumir la responsabilidad y contradicciones internas es una posibilidad para vivir una vida coherente.

Delegar la responsabilidad de nuestras acciones es lo que Sartre llamaba “acto de mala fe“, y nos llevaba a una vida inauténtica. ¿No es preferible vivir siendo realmente nosotros mismos? Elija cada cual según considere.

R.D.Morliz