En busca de Spinoza: “Desde que hubo sentimientos‟

Autor: Carlos Hernández Domínguez. Graduado en Filosofía por la Universidad de la Laguna

¿Para qué sirven los sentimientos? Esta pregunta recorre la obra de Antonio Damasio En busca de Spinoza. En este artículo cabe abordarla atendiendo al texto referido. Así, ésta nos llevará a realizar un recorrido multidisciplinar donde intervendrán la neuropsicología y sus experimentos en relación al lóbulo frontal, más concretamente, en la ventromediana.

Veremos cómo se puede realizar una lectura filosófica de los sentimientos si los consideramos como un “primer motor‟ de la ética y, asimismo, de todos los instrumentos culturales de los que disponemos hoy en día como podrían ser la política, las leyes, etc. La biología pondría el acento en el origen de lo anteriormente comentado, cómo la evolución ha hecho posible que desarrollemos estrategias cooperativas tan complejas. Con ello, debemos destacar que no solo los seres humanos poseen competencias éticas sino que los animales, aunque en un menor nivel de complejidad, también son capaces de mantener una estructura social basada en la cooperación.

Definición de los sentimientos. El debate está servido

Para hablar de emociones y sentimientos primero debemos dar una definición. Para Damasio el hecho para que se dé un sentimiento requiere de unos pasos previos. Este maestro, experto en el misterio de nuestro cerebro, nos indica que el proceso emocional se inicia como respuesta ante la presentación de un objeto o factor. Dicho objeto se ve encasillado dependiendo del mapa neural por el que se haya tomado, estos son, el del placer o el del dolor. Los primeros contribuirían al equilibro mientras que los segundos desequilibrarían al organismo. Existen ciertas emociones de valencia negativas que escaparían a esta máxima como podrían ser el miedo o la ira.

“El miedo justificado es una excelente política de seguridad […] La ira bien dirigida puede desanimar los abusos de muchos tipos y actuar como un arma defensiva como sigue haciéndolo en la naturaleza”

Damasio, A., En busca de Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Madrid, Crítica, 2006., p. 135

Damasio defiende que la emoción conlleva un cambio corporal y el sentimiento la consciencia de ese cambio. Sin embargo, para William James, experto en este cambio de la investigación, es diferente. James propone que es el estímulo el que da un cambio corporal que concluye en emoción. Y será a partir del cambio corporal que se dan los sentimientos de consciencia, desembocando en la emoción. Así es que podríamos tener una respuesta fisiológica y neural y no enterarnos, podríamos tener consciencia de la respuesta fisiológica y neural y, sin embargo, no sentirnos nerviosos.

En definitiva, lo primero que nos encontramos es que los sentimientos son un ámbito de estudio complejo donde se mantienen controversias.

¿Que son los sentimientos?

A grandes rasgos podríamos considerar los sentimientos como manifestaciones mentales de equilibrio o desequilibrio en relación al cuerpo, los cuales tienen un gran peso a la hora de comportarnos socialmente y realizar acciones.

En concreto son cinco las funciones que cumplen:

1-evaluación de la situación y formación de expectativas que sería el componente cognitivo:

2- activación y preparación física, componente fisiológico;

3- modificación la conducta, componente conductual. Y es que, como ya hemos comentado, cumplen una función social que consistiría en transmitir e interpretar las emociones de otros;

4- y, por último, el componente subjetivo fuertemente defendido por Damasio, el cual consiste en representar los cambios internos capaces de generar el sentimiento emocional.

Emociones y cerebro: el rol social de los sentimientos

En el libro El error de Descartes Damasio pone de manifiesto dos casos que arrojan luz a la cuestión de si las emociones cumplen un rol social, estos son, el caso de Phineas Cage y el caso Eliot. Mediante el estudio de estos dos sujetos podemos afirmar que una lesión en el sector prefrontal, área designada en parte a la gestión de emociones, tiene consecuencias terribles en el sujeto. A este respecto, algunas de las capacidades que se ven afectadas son la capacidad de planificación, tanto a un nivel cotidiano como a un nivel financiero ,al igual que también se observa una falta de empatía.

Así, Damasio nos cuenta como estos sujetos no son conscientes de que rompen las convenciones sociales ni las normas éticas establecidas. De hecho, como afirma el autor:

“[Los sujetos] No conseguían activar una memoria relacionada con la emoción que les hubiera ayudado a elegir de manera más ventajosa entre diversas opciones en competencias. Los pacientes no hacían uso de la experiencia relacionada con la emoción que habían acumulado a lo largo de su vida” .

Antonio Damasio. En busca de Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos. p.140

Pero, si la persona no tiene ninguna clase de lesión en el sector frontal, como es lo normal, las emociones intervienen de una manera directa como resultado futuro de las acciones. Ahora bien, ¿qué implica esto?

Emoción y razón

Según sabemos gracias a los avances científicos, a los que atiende el propio Damasio, cuando vivimos una experiencia asociamos el estímulo que hemos sentido a la emoción padecida. Esto nos advierte para futuras acciones. De tal manera, si hemos sentido una emoción positiva tendremos una mayor tendencia a realizar tal acción. Sin embargo, si la emoción sufrida fue una negativa sentiremos rechazo, es decir, se genera una especie “alarma‟ en relación a estas afecciones negativas. Esto sucede tanto a un nivel inconsciente como consciente, aprendido o heredado evolutivamente, el hecho es que sucede y con ello se altera nuestra memoria funcional.

“Categorizamos gradualmente las situaciones que experimentamos: la estructura de las situaciones, sus componentes y su significado en términos de nuestra narrativa personal. Además, conectamos las categorías conceptuales que formamos (mentalmente y al nivel neural relacionado) con el aparato cerebral utilizado para desencadenar las emociones”3 .

Antonio Damasio. En busca de Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos .p.142

Esta categorización no debe verse como lo haría Descartes, quiero decir con esto, no tenemos que ver que porque nuestra “razón‟ esté sesgada. Así pues, podemos deducir que la racionalidad sin las emociones no existiría. De hecho, la pregunta por las emociones nos viene desde hace mucho tiempo atrás, uno de los primeros en teorizar sobre esto fue Aristóteles y, más adelante, Spinoza. Éstos integraban las emociones en la racionalidad. Y más recientemente autores como Ronald de Sousa y Martha Nussbaum han hecho que la racionalidad tome esta deriva. Como explica Damasio:

“El término racional no denota un razonamiento lógico explícito, sino más bien una asociación con acciones o resultados que son beneficiosos para el organismo que muestra emociones” .

Antonio Damasio. En busca de Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos. p.146

Aprendizaje y emociones

Ahora bien, Damasio vuelve a citar un caso real donde esta vez, la persona había sufrido una lesión en la misma área que en los anteriores casos pero en éste la lesión sufrida fue desde una muy temprana edad. Tanto Phineas Cage como Eliot a pesar de no cumplir con las convenciones sociales establecidas, eran conscientes de ellas. Podían resolver una encrucijada social sobre el papel, sin embargo, a la hora de desenvolverse socialmente en la vida real no eran capaces.

En el presente caso, la mujer con lesiones desde la niñez, no había aprendido la norma social, sus emociones no se habían desarrollado ni tan siquiera para ser consciente de las leyes éticas que violaba. Mediante este caso Damasio evidencia que el aprendizaje está ligado a las emociones, la experiencia de esta chica al no tener un componente afectivo/emocional concluía en muy malas decisiones.

“La categorización de situaciones, de respuestas adecuadas e inadecuadas, y el establecimiento y conexión de convenciones y normas, quedan distorsionados”5 .

Antonio Damasio. En busca de Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos. p. 151

El portugués nos plantea el hipotético caso de invertir las tornas y que en vez de que las personas con lesiones en el lóbulo frontal sean muy minoritarias, éstas fueran la inmensa mayoría. Desarrollando este imaginario podemos concluir diciendo que los instrumentos culturales que poseemos hoy en día como podrían ser las leyes o la política jamás se hubieran podido dar sin una conexión emocional.

Lo que le debemos a las emociones

Esta última idea tiene importantes implicaciones, ya que, si miramos con detenimiento, todo lo que hemos desarrollado, ya bien sea a un nivel cultural, científico o tecnológico es en parte gracias a las emociones. Y es que para generar un desarrollo en estos ámbitos primero tiene que existir un sujeto el cual depende de sus emociones.

Así, es posible entender que la racionalidad es, en parte, emoción. A este respecto, cabe decir que la neuropsicología tiene que arrojar mucha luz a este respecto aunque no solo ella tiene que hacerlo, Damasio apuesta por una investigación multidisciplinar donde intervenga la sociología, la antropología, etc.

Desde esta perspectiva, los fundamentos éticos tendrían como base las emociones. En definitiva, el hecho de que exista una sociedad/civilización deviene de una cuestión emocional.

¿Es algo natural? El caso de los animales

Hoy en día sabemos que no somos los únicos en la faz de la Tierra que poseemos sentimientos. Los animales sienten tristeza, alegría, ira, etc., éstos como podría ser el caso de los lobos, también se congregan en comunidades en pro de la supervivencia, manteniendo unas “leyes‟ favoreciendo la cooperación entre los miembros de la comunidad.

Claro está que está comparación estaría muy cogida con pinzas si no mencionáramos que las civilizaciones humanas tienen un mayor grado de complejidad. Los animales normalmente siguen una estructura de dominación ejercida por el macho alfa, algo parecido a la propuesta de Hobbes con su Leviatán.

En la vida humana, como bien sabemos, se entrecruza la justicia y la política como grandes puntos. Éstos están fundamentados en una ética que desarrolle la cooperación e intente preservar una mejor convivencia social. Si inmiscuimos en estos fundamentos éticos basados en las emociones, una mayor investigación de las emociones contribuiría a una mejor política y una mejor justicia. Como apunta Damasio:

“La reflexión inteligente sobre la relación entre fenómenos sociales y la experiencia de los sentimientos de alegría y pena parece indispensable para la actividad humana perenne de diseñar sistemas de justicia y organización política” .

Antonio Damasio. En busca de Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos. p. 161

Estas ideas, además, también pueden ser traducidas en términos biológicos, si seguimos con la propuesta de Damasio.

La importancia del “otro”

Si en los animales podíamos ver opresión de una parte del colectivo a otro, como podría ser el caso de los chimpancés, en los humanos lo que siempre ha priorizado es el bienestar con el otro. No debemos entender este otro como el prójimo en términos cristianos, sino como al que yo considero otro. Esta sería la única manera sostenible de verlo, solamente hace falta acudir a la historia y ver la cantidad de catástrofes y barbaries que ha producido el ser humano para con otros seres humanos.

Claro está que si nos quedamos con la máxima de “al que yo considero otro‟, en cierta manera, estaríamos justificando el nazismo y sus comportamientos antisemitas pues los arios no consideraban a los judíos como “otro‟ sino como: “ese otro que me roba, ese otro que es diferente, ese otro burgués‟. Sobre esto Damasio nos dice en su libro que no solo basta “considerar al otro‟ sino que, también, es muy importante ver la regulación de los medios y los fines que preceden a este pensamiento:

“El carácter incipiente y frágil de los dispositivos no automáticos queda fácilmente demostrado con el nazismo, en que tanto los fines como los medios y maneras contenían profundos errores. Así pues, en la mayoría de los casos, los dispositivos no automáticos son una obra de marcha que todavía tiene trabas debidas a la enorme dificultad de gestionar los fines, y de encontrar los medios y maneras eficaces que no violen otros aspectos de la regulación de la vida” .

Antonio Damasio. En busca de Spinoza: Neurobiología de la emoción y los sentimientos. p.163.

La razón entiende al corazón

A modo de conclusión, el texto de Damasio creo que supone un gran avance hacia la teoría de la racionalidad pues las emociones están tan impresas tanto como la función lógica la cual, tristemente, hemos confundido durante tanto años como el término mismo de razón.

En estos asuntos, abordar un enfoque multidisciplinar puede ser un acierto, ya que los enfoques desde diferentes perspectivas siempre nutren a la investigación. Si lo hacemos de hecho, lo primero que nos encontramos es que el enfrentamiento entre razón y sentimientos es más un mito que una realidad. Suele decirse que el corazón tiene razones que la razón no entiende, pero puede que entienda más de lo que considerabamos hasta hace poco, y que ambas sean, en realidad, dos caras de una misma oneda.

Carlos Hernández Domínguez. Graduado en Filosofía por la Universidad de la Laguna