Kant y los enamorados

Diversas fuentes atribuyen la muerte del ilustrado filósofo Immanuel Kant al Marasmo. Éste es un tipo de desnutrición por deficiencia energética. La enfermedad vino acompañada de un déficit calórico total, así como a diferentes afecciones asociadas a la misma y su avanzada edad. No obstante, su salud quebradiza y frágil durante los últimos años de vida dejan ver diferentes síntomas que podrían estar asociadas a diversas patologías, incluidas mentales.

Lo cierto es que Kant siempre tuvo una constitución delicada. En su juventud sufrió un traumatismo craneano que aparentemente fue muy severo. Tenía dificultad para memorizar hechos recientes, sufría cefaleas y perdió en dos ocasiones la vista. Por si fuese poco, durante toda su vida padeció de fuertes dolores estomacales y malestares epigástricos.

Finalmente,como conjunto de todos estos síntomas su vida se apagó un 12 de febrero de 1804. Se marchó murmurando la palabra “Genug”, que significa “Bastante, Suficiente”. Según su hermana y su sobrino que le acompañaban en tan amargo instante.

Murió siendo uno de los más sabios de la historia, pero también un personaje peculiar de vida ordenada y solitaria. Su figura es de tremendo alcance, no es extraño por tanto que su tumba sea una Meca para algunos amantes del saber. Lo que seguro que no esperaba Kant es que también se convirtiese en un lugar de peregrinación para los enamorados.

La tumba de Kant

Cuando este genio falleció, ya su obra era considerada de obligada lectura para los amantes de la disciplina filosófica. Su figura era emblemática en el mundo académico. Siendo así, a su funeral, realizado el 28 de febrero, acudieron dignatarios de la Iglesia y el Estado, así como residentes de Königsberg (su ciudad natal) e importantes personalidades que rendían su señal de respeto a tan destacado pensador. Para entonces la filosofía de Kant había alcanzado ya gran difusión. Era aceptada en los principales círculos culturales de Alemania y tenía un considerable eco en el resto de Europa.

En un principio fue enterrado en el interior de la catedral de Königsberg. Pero más tarde se le erigió un mausoleo con una capilla al lado de la catedral. Esta capilla sería destruida por las bombas rusas en la II Guerra Mundial. La capilla original sería demolida por estos acontecimientos en 1945. Sin embargo, los soviéticos mantuvieron el mausoleo al conquistar la ciudad. De hecho, fue uno de los pocos monumentos alemanes que siguieron en pie, y siguen.

Años más tarde, de 1879 a 1881 se recolectó dinero para construir una capilla a modo de monumento. Y con el tiempo surgió la tradición de que los recién casados depositasen flores al pie de la tumba de Kant, en la actualidad fuera de la Catedral de Königsberg. Aunque él nunca se casase, ni hablase del amor. Quizás los enamorados aspiran con ello a contagiarse de su “Paz perpetúa…” o a conseguir un amor trascendental, tal y como él buscaba con el conocimiento. 

Tumba de Kant
Tumba de Kant

Inscripción en la tumba

En la actualidad, cerca de su tumba, se halla una placa con la siguiente inscripción en alemán y ruso, tomada de la «Conclusión» de su emblemática obra “Crítica de la razón práctica”: 


«Dos cosas me llenan la mente con un siempre renovado y acrecentado asombro y admiración por mucho que continuamente reflexione sobre ellas: el firmamento estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí».

Crítica de la razón práctica, I.Kant

A día de hoy, añadimos nosotros una tercera cosa que nos llena de asombro, y es la inmortalidad de las enseñanzas de sabios como él… 

R.D.Morliz